Estela se sobresaltó, un hombre le estaba apuntando con una pistola en medio de un vagón del metro, eso solo pasa en la películas, pensó, pero ahora mismo esto lo estaba viviendo, era la vida real. Decidió hacer todo lo que él le dijera hasta que encontrara la oportunidad de escapar.
Le obligó a bajarse en la siguiente estación, le hacía caminar deprisa, cuando ya subían por los escaleras mecánicas, ella giró en dirección a la salida, pero él, con fuerza, la dirigió hacía el otro lado donde solo había una puerta, la abrió con una especia de tarjeta y la empujó dentro.
Solo había una silla, la ordenó que se sentara, ella obedeció. La amordazo a la silla, y la tapo la boca con un cinta americana para que no pueidera chillar. Pareció que se iba a marchar pero justo antes de abrir la puerta, se dio la vuelta, le dio una bofetada y se fue sin dar niguna explicación.
Y así pasaron horas, ella y la soledad, y lo único que le acompañaba era el ruido de los trenes al pasar.
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Eran las 19:00, ya habían pasado dos horas desde que llamó por última vez ¿Qué diablos habría pasado? ¿y si su hermana había sufrido un accidente de tren? Eso era imposible, habría salido en el telediario, pensó David.
Algo le había ocurrido, en ese trayecto desde el centro de la ciudad hasta su casa. Algo le había pasado y sentíaque no era nada bueno.
Se sentó en esl sofa, intento tranquilizarse, se habría entretendio con alguna amiga, o quizas su novio le había sorprendido por esas calles abarrotadas de gente. Tampoco, era imposible, Estela siempre avisaba que iba a retrasarse, aunque solo se fuera a retrasar unos minutos.
Algo malo le había pasado, pero hasta que no estuviera seguro no podía hacer nada.
CONTINUARÁ...
sábado, 28 de enero de 2012
martes, 27 de diciembre de 2011
Que no te venca el miedo...
Era un día soleado, todo parecía estar en perfecto orden, ningún elemento perturbador eliminaba la paz. Se sentía orgullosa del ella misma, había conseguido todos, o la mayoría, de sus objetivos a corto plazo, definitivamente estaba feliz.
Estela se encontraba en pleno centro de una céntrica ciudad, se dirigía a casa de su hermano. Iba por una de esas calles abarrotadas de gente, se sentía segura porque no estaba sola.
Encontró una de esas cafeterías de las que todo el mundo hablaba, decidió entrar, un descanso no la vendría mal. Pidió un capuchino doble, se sentó en una de las mesas del piso de arriba y pasados unos minutos recibió una llamada, era de Eric, su novio.
Decidió hacerle esperar un poco, que se impacientara. Después de unos cinco pitidos decidió cogérselo. Le saludó con un simple “hola” y tuvieron una breve conversación. Poco después su cara cambió, algo no iba como esperaba.
Eric estaba seco, distante, pensó, algo le pasaba, pero se lo estaba intentando ocultar. Empezaron a discutir porque él no confiaba en ella, todos los días pasaba algo parecido, todas las peleas eran por la confianza, porque para ella una relación tenía dos pilares fundamentales: la comunicación y la confianza.
Colgó el teléfono rápido y una lágrima asomó por su mejilla, Eric la había dejado, su relación de 1 año había terminado, pero eso no le importo y tampoco le dolió, porque ella tampoco sentía lo mismo por él debido a que ya no era la misma persona de la cual se enamoró, solamente esta noticia la disgustó.
Miró la hora, ya era tan tarde había pasado tres cuartos de hora en la cafetería y ni siquiera se había bebido el café. Asió el café y se lo bebió rápidamente. Llegaba tarde, hace media hora que tenía que estar en casa de su hermano.
Llegó a la entrada del metro y pensó que debería llamar a su hermano para no preocuparle y así hizo. Le dijo que alrededor de unos 20 minutos llegaría. Seguido, bajó las escaleras mecánicas y llegó al andén. El tren tardaría 5 minutos.
Se detuvo a pensar en el trayecto que tenía que realizar. En la siguiente parada tendría que hacer un trasbordo y luego ya solo tendría que esperar a que llegase su parada.
El tren llegó abarrotado de gente, menos mal que me bajo en la próxima parada, pensó Se subió como pudo y en cuanto se cerraron las puertas, se giró. De repente sintió unos ojos que la observaban, y así era, unos ojos marrones la observaban desde la otra parte del vagón.
Llegó su parada y se bajó en cuanto las puertas empezaron a abrirse, se volvió y vio como la persona que la estaba observando, se bajo también. Una simple coincidencia, pensó, aunque no muy convencida.
Encontró el siguiente andén y otra vez el tren tardaría 5 minutos, se sentó en un banco y vio a ese hombre de los ojos marrones, la seguía observando. Se sentía incomoda, solo quería que la dejara de mirar.
El tren apareció por la boca del túnel, justo a tiempo porque ese hombre se estaba acercando. En cuanto el tren paró, corrió hacía la puerta y se sentó cerca de una de las puertas.
Le quedaban 10 minutos para llegar a casa de su hermano. Miró el móvil, no había cobertura. Sin darse cuenta el hombre el cual la observaba estaba sentado a su lado. Ella se sobresalto, asustada.
De repente sintió como algo duro se clavaba en su costado, era un cañón de una pistola. Él se acercó a su oído y al susurró que no hiciera ningún movimiento brusco ni intentara pedir ayuda por que sino la mataría.
jueves, 8 de diciembre de 2011
No tiene prisa.
Él camina despacio, no tiene prisa por llegar, la mochila le pesa, le hace caminar más despacio, pero no le importa.
Sube despacio todos los escalones que le conducen a su casa, llega a la puerta y saca las llaves. La mano le tiembla, intenta acertar en la cerradura, no puede, tiembla demasiado. Después de unos cuantos intentos, acierta y abre con sigilo la puerta. Demasiado silencio, demasiada tranquilidad. Entra y recorre su casa, no hay nadie, sus padres no habían llegado. Se alegra, por fin tendría unos momentos de felicidad.
10 minutos después escucha como se cierra la puerta, ya habían llegado. Les saludo con un simple hola y se encerró en su habitación. Fuera de las paredes de su habitación, la atmósfera se cargo de malestar. Poco después empezaron los gritos, y una lágrima rodó por su rostro. Esto sucedía cada tarde, cada día del año, estaba harto. Su madre empezó a gritar, de dolor. Ella lloraba. Esta vez no iba a salir porque la última vez que intento pararlo, él acabó con un moratón en el ojo y unas cuantas costillas rotas. Él estaba asustado, se sentía impotente, solo deseaba que esta horrible pesadilla termianara cuanto antes.
Esta entrada quería hacerla porque muchas veces los que más sufren con las peleas entre los padres son los hijos.
Sube despacio todos los escalones que le conducen a su casa, llega a la puerta y saca las llaves. La mano le tiembla, intenta acertar en la cerradura, no puede, tiembla demasiado. Después de unos cuantos intentos, acierta y abre con sigilo la puerta. Demasiado silencio, demasiada tranquilidad. Entra y recorre su casa, no hay nadie, sus padres no habían llegado. Se alegra, por fin tendría unos momentos de felicidad.
10 minutos después escucha como se cierra la puerta, ya habían llegado. Les saludo con un simple hola y se encerró en su habitación. Fuera de las paredes de su habitación, la atmósfera se cargo de malestar. Poco después empezaron los gritos, y una lágrima rodó por su rostro. Esto sucedía cada tarde, cada día del año, estaba harto. Su madre empezó a gritar, de dolor. Ella lloraba. Esta vez no iba a salir porque la última vez que intento pararlo, él acabó con un moratón en el ojo y unas cuantas costillas rotas. Él estaba asustado, se sentía impotente, solo deseaba que esta horrible pesadilla termianara cuanto antes.
Esta entrada quería hacerla porque muchas veces los que más sufren con las peleas entre los padres son los hijos.
domingo, 27 de noviembre de 2011
Miedos
Un día me preguntaron que era lo que más temía. Me quede pensativo, mirado un punto fijo. Por mi cabeza pasaron miles de tipos de monstruos, horribles y gigantes, todos aterradores, me daban miedo, pero no era el que me aterraba.
Volví la vista hacia esa persona que me lo había preguntado, y despacio le conteste, el ser humano. Impresionada me preguntó porque y yo tranquilamente le conteste:
-Porque el único monstruo que es impredecible es el ser humano, es el único daña sin niguna razón y destroza a otros seres humanos para alcanzar sus objetivos, es el único que sabe mentir sin que los demás lo sepan y culpabiliza a otras personas para conseguir lo que quiere, es el único que puede convertirse en un psicótico de un día para otro, la verdad es que todos podemos ser psicóticos, pero lo que pasa es que nuestro detonante no ha explotado y a lo mejor no explota, pero a mí, muchas veces me preocupa que alguien de los que te rodea pueden estar en el punto de vista de un psicótico o uno mismo este en ese punto de mira, y me preocupa por que cuando te das cuenta ya es demasiado tarde.
Volví la vista hacia esa persona que me lo había preguntado, y despacio le conteste, el ser humano. Impresionada me preguntó porque y yo tranquilamente le conteste:
-Porque el único monstruo que es impredecible es el ser humano, es el único daña sin niguna razón y destroza a otros seres humanos para alcanzar sus objetivos, es el único que sabe mentir sin que los demás lo sepan y culpabiliza a otras personas para conseguir lo que quiere, es el único que puede convertirse en un psicótico de un día para otro, la verdad es que todos podemos ser psicóticos, pero lo que pasa es que nuestro detonante no ha explotado y a lo mejor no explota, pero a mí, muchas veces me preocupa que alguien de los que te rodea pueden estar en el punto de vista de un psicótico o uno mismo este en ese punto de mira, y me preocupa por que cuando te das cuenta ya es demasiado tarde.
domingo, 13 de noviembre de 2011
Escribe, escribe y escribe
Escribe, escribe y escribe, no para ni para pensar. El papel estaba húmedo debido a sus lágrimas que chocaban en él. Bajaban lentamente, arañando cada milímetro de su piel. El papel, cada vez estaba más húmedo, ya casi ni se podía leer lo que estaba escribiendo, pero él no paraba seguía concentrado, necesitaba escribir, necesitaba escribir todo lo que sentía, todo lo que quería gritar al mundo, se quería hacer oír, pero justo cuando iba a gritar se quedaba sin voz.
Escribe, escribe y escribe, nada le interrumpía. Ni si quiera su madre, que se encontraba en el marco de la puerta, impotente, viendo como su hijo escribía y escribía, acompañado de esas lágrimas que no paraban de caer.
Unos minutos después se paró de golpe, no podía más, estaba cansado, quería irse a la cama. Y así lo hizo, se fue a dormir. Y dejo allí ese papel, empapado por sus lágrimas, iluminado por una lampara de baja intensidad, en el cual si te acercabas, se podía leer abajo del todo un: "LA QUIERO"
Escribe, escribe y escribe, nada le interrumpía. Ni si quiera su madre, que se encontraba en el marco de la puerta, impotente, viendo como su hijo escribía y escribía, acompañado de esas lágrimas que no paraban de caer.
Unos minutos después se paró de golpe, no podía más, estaba cansado, quería irse a la cama. Y así lo hizo, se fue a dormir. Y dejo allí ese papel, empapado por sus lágrimas, iluminado por una lampara de baja intensidad, en el cual si te acercabas, se podía leer abajo del todo un: "LA QUIERO"
domingo, 6 de noviembre de 2011
El amor y otros problemas
Capitulo 2
Susurros del viento
Sintió un cambio bajo sus pies, ya había llegado al camino pedregoso que finalizaba en su casa. Andaba despacio, no tenía prisa por llegar. Era su cumpleaños, no paraba de repetirse que debía ser feliz, pero es que esos recuerdos que emergieron a la superficie hace un par de horas, no le habían hecho ningún bien. Se había convencido que los había olvidado, que los había superado, pero se equivocó. Y en su cara se volvía a reflejar esa tensión y tristeza que no tenía desde hace años.
Ya veía la puerta negra de la entrada, ya solo estaba a unos metros de distancia. Se detuvo, cogió aire e intento relajarse, no quería que sus padres lo notaran por que eso solo le traería más problemas.
Decidió entrar por la puerta trasera, así tardaría más en llegar. Entró a la parcela y siguió ese camino lleno de flores. Estaba todo muy tranquilo no se oía nada, demasiado tranquilo, pensaba. Abrió la puerta, despacio, intentando no hacer ruido. Llegó al salón estaban todos sentados, esperándole.
Se sentó sin tener contacto visual con ninguno de sus familiares. Nadie hablaba, pero todos le miraban. De repente alguien rompió el silencio, era un voz que le resultaba muy familiar, aquella voz era la que iniciaba todas las discusiones, era la voz de su padre.
Decidió no hacer nada, no decir nada. Dejaría que hablase y hablase hasta que se cansase y así hizo, pero esta vez era diferente. Él no se cansaba de insultarle delante de toda su familia, de contar todas sus intimidades y despreciarle como si no fuera nadie, como si ni siquiera fuera su hijo.
No podía más, estaba a punto de explotar. Se levanto, miro a su padre y le dijo ADIÓS. Salió a la parcela, y se dirigió a su coche. Entro rápido, se sentó y se derrumbo. Pequeñas lágrimas se deslizaban por su mejilla. Bajó la ventanilla. Una leve brisa entro por la ventanilla, parecía que ese viento le susurraba al oído palabras de ánimo y apoyo.
Tenia que hacer algo, no podía seguir así. Debía ponerle fin.
Continuará...
Decidió entrar por la puerta trasera, así tardaría más en llegar. Entró a la parcela y siguió ese camino lleno de flores. Estaba todo muy tranquilo no se oía nada, demasiado tranquilo, pensaba. Abrió la puerta, despacio, intentando no hacer ruido. Llegó al salón estaban todos sentados, esperándole.
Se sentó sin tener contacto visual con ninguno de sus familiares. Nadie hablaba, pero todos le miraban. De repente alguien rompió el silencio, era un voz que le resultaba muy familiar, aquella voz era la que iniciaba todas las discusiones, era la voz de su padre.
Decidió no hacer nada, no decir nada. Dejaría que hablase y hablase hasta que se cansase y así hizo, pero esta vez era diferente. Él no se cansaba de insultarle delante de toda su familia, de contar todas sus intimidades y despreciarle como si no fuera nadie, como si ni siquiera fuera su hijo.
No podía más, estaba a punto de explotar. Se levanto, miro a su padre y le dijo ADIÓS. Salió a la parcela, y se dirigió a su coche. Entro rápido, se sentó y se derrumbo. Pequeñas lágrimas se deslizaban por su mejilla. Bajó la ventanilla. Una leve brisa entro por la ventanilla, parecía que ese viento le susurraba al oído palabras de ánimo y apoyo.
Tenia que hacer algo, no podía seguir así. Debía ponerle fin.
Continuará...
sábado, 22 de octubre de 2011
El amor y otros problemas
Capitulo 1
Vuelta al pasado
Luis González, a los ojos de todos sus vecinos, era un joven de una estatura media, alrededor de 1 metro 75. También decían que tenia el pelo de un color castaño claro, un poco alborotado, y tenía en los ojos un brillo que no mucha gente poseía, y no se podían quejar de él, por que nunca armaba escandalo.
Luis se encontraba en su antigua casa, la casa de sus padres, estaban celebrando una ocasión muy especial, era su cumpleaños, cumplía 24 años. Tadavía quedaban un para de horas para que llegaran todos los invitados, a si que se levantó y se marchó al que había sido su pueblo. Caminó un par de kilometros por aquellas calles que habían sido testigos de muchas etapas de su infancia y adolescencia, y se detubo en la plaza del pueblo. Allí encontro un banco, se sentó y empezó a contemplar todo lo que había a su alrededor.
Nada había cambiado, todo seguía como simpre, la panadería al lado de la ferretería y la pescadería al lado de la carnicería... Suigió observando, encontró el edificio más grande que podía haber, su antiguo colegio. Y en ese mismo momento vlovio al pasado. Allí estuvo durante 10 años de su vida, en el termino Primaria y la ESO, de repente le vino un recuerdo poco agradable a la cabeza, cuando empezó 1º de la ESO los compañeros de clase le marginaban y le insultaban, todo por ser diferente, pero es que lo que le hacía ser único, le hacía estar solo. Volvio al presente. Sacudió la cabeza con fuerza, para poder olvidar esos antiguos recuerdos.
Miró el reloj, ya había transcurrido uno hora. Decidió volver, sus padres estarán preocupados. Volvio lentamente hacía su antuigua casa sin saber, que lo que parecía un bonito cumpleaños se transformaría en desprecios y peleas.
Continuará....
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